EL BÚHO

Historias-de-bolsillo

Por Misa Mijares

Corresponde a mi responsabilidad advertirles sobre el peligro de la compañía en un hombre, sí, la compañía. Mucho más allá de la bendición en la soledad, es la compañía la que puede orillar a la locura.

Explicar la razón de esta vehemente desgracia corresponde a mi responsabilidad.

Cada noche le observaba sin decir una palabra. Cada noche las voces cobraban vida en su cabeza. Anthony tenía demasiada compañía en su habitación, por ello me mantenía en silencio, yo no aportaría más dolor a su sufrimiento.

Anthony era un tremendo artista, de verdad que lo era, pintaba cuadros de manera excepcional, solo que nadie le comprendía. Yo sí. Y le admiraba. Anthony era el tipo de chico que vivía solo y encontraba la fortuna en eso. Es que los artistas no pueden estar rodeados de personas todo el tiempo, les roban lo que es suyo. Por eso Anthony sufría, porque cada noche las voces en su cabeza salían a su habitación.

A veces intentaba disimularlo, pero ellas estaban ahí. Yo también.

De algún modo enfermizo ellas le enseñaban lo que podía pintar, y él pintaba. Yo no.

Una noche Anthony estaba desesperado, había recorrido toda la casa buscando un arma, pero no la encontró. Yo la tenía.

Caminó durante horas y pintó un cuadro que dejó a medias, luego sacó una silla al balcón y fumó. El cuadro era extraño, tenía la forma de algo que podía volar, pero Anthony no volaba. Yo tampoco.

Pasada la media noche Anthony terminó el cigarrillo, exhaló el humo en su interior y mantuvo sus parpados unidos, no quería ver, solo sentir.

Luego un ruido curioso le hizo mirar, era un búho que ululó. Se quedaron mirando un par de segundos que corrieron muy lento. El búho parpadeó y miró hacia otro lado.

Ahora podía entenderlo todo, Anthony buscaba libertad.

Cuando entró de nuevo a la habitación cerró los ventanales del balcón. Miró hacia el cuadro que medio había hecho. Caminó hacía su paleta de pinturas y tomó un objeto pesado. Un arma. Él no la había dejado allí. Yo sí.

La muerte es bella, especialmente porque dejas de lado la compañía. La muerte es realmente lo único que logramos concretar con nuestra vida. Especialmente cuando la compañía te orilla a la locura.

Anthony durmió esa noche, y todas las noches que le siguieron a esa.

Anthony dejó un cuadro a medio terminar. Anthony medio pintó la libertad. Anthony desdibujó a un búho.      

  

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